LA ASAMBLEA DE NABAI


El viernes a las siete de la tarde se encerraban durante mas de tres horas los miembros de NABAI para celebrar una asamblea en el Baluarte que termino sin "fumata blanca", pero con la idea de que es necesario un cambio en la coalición.

La sala disponía de 300 asientos y hubo que pedir a Baluarte que ampliara el aforo con más sillas por que los presentes se acumulaban de pie en los pasillos (perversamente en otros medios se cifran en 200 los asistentes). Tras la intervención de Uxue Barkos, tomaron la palabra los representantes de los cuatro partidos y posteriormente se realizaron hasta 36 intervenciones por parte de los asistentes.

Si bien nadie oculta la desilusión tras el "agostazo", Uxue recordó que NABAI ha conseguido uno de los 25 diputados no adscritos a los partidos estatales, lo que ya de por sí es una meta complicada dentro de la polarización electoral y mediática protagonizada por PSOE y PP. NABAI fue la única fuerza que sobrevivió a la debacle de los partidos regionales.

Pero llegó la hora de la autocrítica y unánime fue la denuncia de las carencias detectadas y de los desencuentros internos sucedidos hasta la fecha. No se daban nombres ni fechas, pero todos los asistentes sabían de qué se estaba hablando y, en consecuencia, (...) PNV y Aralar abogaron principalmente por cambios estructurales y EA y Batzarre por cambios ideológicos.


Cambios organizativos.


Fueron los jeltzales los que propusieron la creación una estructura definida para la coalición, al estilo de los partidos políticos tradicionales, con órganos internos y estatutos propios, sumándose a esta iniciativa los de Aralar. Por su parte EA solicitó la creación de un modelo novedoso que se adaptara a la modernidad pero sin que pudiera definir cuál pudiera ser.

La Ejecutiva de NABAI está formada básicamente por los representates de los partidos que además son los que ocupan los sillones parlamentarios y esta triple función implica una carga de trabajo adicional que merma la actividad interna.

La solución aportada fue la creación de varias comisiones que sirvieran para delegar parte del trabajo y que ofrecieran asesoría técnica a los mas de 130 concejales de NABAI en los municipios de Navarra.


El papel de los independientes


Todos los resultados electorales demuestran que la unión de los cuatro partidos ha conseguido muchos más votos que si se hubieran presentado por separado a los comicios. Algunos atribuyen dicho crecimiento a las aportaciones de "independientes" y otros a que la propia unión de los partidos, más alla de sus diferencias, es la que propicia ese crecimiento. Ambas respuestas pueden ser válidas.

La inclusión de los independientes en NABAI plantea el problema de cuál pudiera ser su encaje y representación, ya que, como independientes, no poseen una estructura organizada y tampoco una ideología determinada. Para que formen parte de NABAI, existen diferentes opciones; la que se ha seguido hasta ahora se basaba en que algunos independientes forman parte de los órganos decisorios de NABAI y ostentan cargos públicos de relevancia (Uxue Barkos). Estas personas han sido elegidas por consenso entre los partidos, pudiendo el resto de independientes realizar aportaciones de ideas a título individual; algo parecido a utilizar un "buzón de sugerencias".

Esta forma de comunicación con la coalición no ha funcionado demasiado bien como demuestran las quejas recibidas, por lo que en la asamblea se barajaron otras posibilidades, como por ejemplo, crear una afiliación propia de NABAI que estuviera formada por personas no adscritas a los partidos, o que dicha afiliación si pudiera además estar doblemente afiliada a uno de los cuatro partidos.

Sobre este "modelo mixto" (independientes + partidos), Aralar propone que los independientes tengan una cuota de al menos el 30%, coincidiendo casi todos los partidos en que el peso de NABAI lo tienen que tener los partidos, puesto que el peligro de la coalición es que si, hipotéticamente, los independientes tuvieran el control de NABAI y estuvieran dominados por una mayoría conservadora-foralista, chocarían frontalmente con las ideologías de los partidos que componen NABAI o, peor aun, que si la ideología mayoritaria de los independientes coincide con uno de los partidos, NABAI finalmente sería una proyección de ese concreto partido.

Dado que los independientes solo se representan a sí mismos y cada uno tiene su propia ideológía, ya no hablaríamos de la dificil tarea de poner de acuerdo a cuatro partidos, si no de la imposible misión de conciliar cientos o miles de sensibilidades antagónicas y no regladas.

Resulta dificil de creer que en NABAI los independientes no puedan encuadrarse dentro de una de las corrientes de pensamiento político que estan representadas por los partidos, aunque puedan no estar de acuerdo al 100% con las ejecutivas que conforman los mismos. Pero eso es un problema de "caras" y no de ideas.

Desde la "izquierda abertzale", el "nacionalismo centrista", la "izquierda federalista" o el "navarrismo anticonservador", NABAI ha conseguido constituir una marca política propia limando las diferencias existentes. Nadie dijo que fuera a ser fácil, pero ha conseguido llegar a tener la voz de la segunda fuerza política de Navarra.

Lo que si quedó claro es que, como se dijo, esa Asamblea había demostrado que no había que hacer más ese tipo de asambleas. Más de tres horas con 36 intervenciones del público sin derecho a réplica y generalmente demasiado extensas como para propiciar una reflexión serena (algunas simplemente para dar testimonio de que se había acudido al acto o dar a conocer las dotes de orador del interviniente). Está claro que la asamblea era un cauce de participación inadecuado para los que antes no habían podido participar en la coalición de ninguna otra forma y urge la creación de foros de debate y encuentro que se aprovechen de las nuevas tecnologías.


El acercamiento al PSOE.


Urra, en representación de Batzarre, abogó en su intervención por un acercamiento al PSOE e IU y un mayor peso de las opciones no nacionalistas, disenso interno que ha sido convenientemente ensalzado por los medios contrarios a NABAI.

Si Batzarre ha podido incorporarse a NABAI significa que PSOE e IU pueden asumir los postulados de la coalición sin ningún problema y si no lo hacen es por tácticas electorales que tienen que ver más con Madrid que con Pamplona.

Acierta Batzarre en que, sociológicamente, el único metodo de desalojar del poder a la derecha en Navarra es unirse al PSN, pero si los socialista no lo han hecho ya, ha sido por el PSOE, no por la actuación de NABAI. Si el PSOE se ha conformado con la presidencia del Parlamento y de la Mancomunidad es su problema.

Por su parte, la "izquierda abertzale radical" reprocha duramente a NABAI que intenten gobernar Navarra con los "españolistas" del PSOE, rescatando las escabrosas imagenes en blanco y negro de los tiempos del GAL, lo que demuestra su tradicional poca altura de miras y es que, para ellos, cuanto más tiempo gobierne la derecha, más tiempo podrán seguir hablando de la opresión que les provoca esa misma derecha que perpetúan. Cuanto menos euskera, menos ecología, menos pluralismo y más imposición, mas justificada está su radicalidad. Es la doctrina del "bombero pirómano".

Si no fuera por el "agostazo", la IA radical se hubieran convertido en una opción política inutil en Navarra. Oimos ahora el lejano eco de las palabras de Sanz que dijo que "si no llega a ser por ETA, yo ahora no sería presidente". Gran jugada de ETA.

Cuando las críticas provienen tanto de la derecha como de ETA y su entorno es que las cosas se estan haciendo bien.


La "magia" de NABAI


En la asamblea se vió el enorme mérito de NABAI y el esfuerzo de los partidos que pese a sostener una pelea a muerte en la comunidad vecina, en Navarra hacen un esfuerzo indecible para cambiar lo que desde años llevamos conociendo, aun a costa de la integridad de sus propios partidos.

El proyecto de NABAI es transversal, lo que implica que ninguna opción política debe ser dominante del proyecto, si bien todas las sensibilidades deben tener un sitio lo más cómodo posible. No debe ganar nunca la mayoría de votos, si no el consenso entre todos.

No es el tradicional sistema de "un hombre, un voto". Es algo más. Es una democracia pura que respeta a minorías y mayorías por un objetivo común. Es otro concepto de política y es la forma adecuada y real de gobernar la pluralidad de Navarra en un futuro no muy lejano.