LOS OTROS OLVIDADOS DEL FRANQUISMO.


Como siempre con toda la nocturnidad posible, se emitió la semana pasada un documental en TVE sobre los rifeños que participaron en la Guerra Civil.

Franco, que había sido ascendido repetidamente por su participación en la guerra con Marruecos y desempeñado el cargo de "Comandante en Jefe del Ejército de África", no tuvo ningún problema para reclutar, por la fuerza, engañados o con falsas promesas, a numerosos combatientes locales, calculados entre 50.000 o 100.000 hombres, la mayoría procedentes del Riff, que combatieron en todas las esquinas peninsulares desde el Ebro, la Sierra de Guadarrama o Asturias. Tradicionalmente se ha minimizado su aportación, pero las últimas investigaciones han permitido conocer la dimensión de este importante contingente en el contexto de la guerra.


España, pionera de la guerra química.


La guerra del Riff sirvió para que los militares consiguieran vertiginosos ascensos, convirtiendo a Franco en el General más jóven de Europa y para que España se apuntara otra vez a los más altos puestos del medallero de la infamia. La guerra química se empleó por ambos ejércitos desde la primera guerra mundial y por su peligrosidad fue prohibida desde 1919. Pero es que al monarca español Alfonso XIII le gustaba masacrar con ese nuevo método y construyó, cerca de Madrid, la fábrica de "La Marañosa" y España fue pionera en la utilización de este armamento a finales de los años 20, directamente contra la población civil y especialmente para contaminar los pozos de agua rifeños. Los medios se encargaron de ocultar toda información y solo desde hace unos años se están realizando investigaciones para aclarar los sucedido.

La previsible consecuencia fue el desmesurado aumento de las muertes por cáncer en la zona brutalmemte bombardeada. ( ¡Como se entere el super-juez super-estrella Garzón de esto ...! )

En este genocidio participó en que luego sería "Jefe del Estado por la Gracia de Dios". Ya desde su juventud apuntaba maneras este laureado asesino.


Los "moros", los más odiados por todos.


Su papel en la guerra fue de lo más desagradable. Por parte de los fascistas "nacionales" eran utilizados como "carne de cañon", formando la primera línea de combate eran enviados directamente al matadero, como explicaba con toda crudeza un ex combatiente.

Su presencia en un bando que pregonaba el catolicismo más extremo, se justificaba, en una retorcida argumentación, con la excusa de que católicos y musulmanes luchaban contra la una República atea, "para luchar contra los sin Dios", decía la propaganda de la época. Algunos santuarios católicos en poder de la República fueron tomados al asalto por estos "moros"; luego la propaganda "nacional" se encargaría de atribuir falsamente la acción a las brigadas católicas.

Se exageraba su ferocidad y su espíritu bárbaro para amedrentar al bando contrario, aludiendo el propio General Queipo de Llano a la posibilidad de que, debido a su exacerbada masculinidad, violaran a las mujeres si el enemigo no se rendía. Las caricaturas exageraban sus rasgos negroides en un racista intento de humillarlos y de confirmar la superioridad de la España nacional-católica frente a los salvajes africanos.


Sus cementerios son ilegales.



En los frentes caían por cientos (se estiman sus bajas en un 40%) y fueron enterrados en cementerios musulmanes improvisados que, como sucede en casos como el de Luarca (Asturias), aun en la actualidad no están legalizados como cementerios y las autoridades no tienen problema alguno en levantar en ese lugar un campo de golf.

Finalizada la guerra algunos de ellos sirvieron en el ejército habiendo prestado servicio durante más de 27 años pero, pese a que habían pertenecido al bando vencedor y estar en posesión legítima de la nacionalidad española, hoy día cobran la friolera de cuatro o cinco euros mensuales en concepto de pensión. De nada les valen sus varias medallas individuales de "Sufrimiento por la Patria". Testimonialmente solo quedó la llamada "Guardia mora" que el dictador exhibía para dar colorido a sus desfiles.

Hoy es el día en el que algunos de ellos dicen a la cára que, "de haberlo sabido hubiera ido con la República".


Algunas asociaciones civiles llevan durante años exigiendo el justo reconocimiento de estos injustamente tratados combatientes y, recientemente, en una de sus habituales contradicciones electoralistas y ante el incomprensible silencio de los partidos supuestamente progresistas, ha sido el PP, por medio de dos de sus Senadores en Melilla, el que se ha apuntado el tanto de llevar ante la opinión pública esta situación.