Lecciones para criminales


Son tristemente célebres las noticias sobre sucesos truculentos, siempre lo han sido y, ya desde antiguo, eran motivo de comentario en las plazas del pueblo. Ahora, gracias a la profusión de medios de comunicación podemos estar al tanto de cada asesinato aunque sea cometido en la otra parte del globo.

Los medios no solo nos cuentan la tragedia en directo, además se esfuerzan para dar todos y cada uno de los detalles por lo que los delincuentes disponen de una valiosa información que antes solo habrían podido adquirir con la experiencia.

Este ha sido el caso del llamado "nuevo solitario" que desarrolló su técnica para asaltar cuatro bancos y llevarse 80.000 euros, gracias a un programa de televisión que narraba pelo a pelo el "modus operandi" de su predecesor, el genuino "solitario".

Ahora podemos asistir, como ya ocurriera con las niñas de Alcaser (todavía recuerdo la manta con manchas de sangre), a la tragedia de Marta del Castillo en la que todos los asesinos de la zona habrán podido comprobar que para deshacerse de un cadaver no hay mejor metodo que arrojarlo al rio Guadalquivir.

Hay que estar muy perturbado para considerar que los detalles de la muerte de la niña son de supuesto "interés informativo"; quizá tan perturbado como los propios asesinos.

Pero no se preocupen, si prestan atención alos programas de tarde se podrán enterar de cual es el mejor sitio para estrellar un vehículo en un comercio y hacer un alunizaje, dónde esconder la droga al pasar la frontera, cómo trapichear tabaco en Gibraltar o fabricar pastillas de meta-anfetamina en el salón de su casa con abono y un farmaco contra el resfriado y, si tienen más intereses extraños, en internet se puede aprender "con fines educativos" a fabricar un coctel molotov e incluso un veneno mortal.

Se entrevista a delincuentes y sicarios del hampa que confiesan su crimen a las cinco de cualquier tarde, bajo un anonimato protegido por no se sabe qué principio deontológico que deben tener los periodistas y sin que la Fiscalía mueva un dedo y, luego, por la noche, los criminales más afortunados, cobran millones por contar sus correrías en "prime time".

Favorecer el delito es en sí mismo un delito penado con cárcel por la ley. Algunos medios lo ignoran, así como la mayoría de los fiscales.

2 comentarios:

Nerea dijo...

Pues sí, curioso camino el que están tomando ciertos medios, especialmente cadenas de televisión. Y es que ni siquiera hace falta citarlas directamente para saber de cuáles estamos hablando.

Cuando los términos "morbo" e "información" se mezclan y no sabemos dónde empieza uno y dónde acaba el otro, ay, amigo, ahí hay algo que arreglar. Menos mal que todavía los y las hay que se dedican a hacer su trabajo y nada más.

Napartarra dijo...

Gracias por participar. Desgraciadamente son los menos porque mantienen la teoría estúpida de que la audiencia demanda eso.

La audiencia se traga lo que le pongan y si no acuerdate como el "Un, Dos, Tres" lo veía todo el mundo porque no había otra cosa que ver.