CONDENADA UNA MUJER MALTRATADA A 9 MESES DE PRISION





La Sentencia de septiembre de 2009 dictada por el Juzgado de lo Penal nº 4 de Pamplona condena a una mujer maltratada a una pena de nueve meses de prisión, alejamiento durante dos años y tres meses y deberá pagar además las costas del juicio y una indemnización de 1.000 euros al marido. (...)



Antecedentes.


La mujer había denunciado en 2008 maltrato psicológico por parte de su marido. La denuncia fue archivada por el Juzgado de Violencia sobre la mujer y debido al mal estado en el que se encontraba la mujer se decidió no recurrir y presentar demanda de divorcio.

El marido por su parte interpuso una denuncia en otro Juzgado alegando que en abril de 2007, un año antes, ella le había pegado un puñetazo en una discusión presentando un parte médico en el que refleja que tenia unos arañazos en la cara. La denuncia del marido se admite sin problemas y se celebra juicio.

La defensa de la acusada aporta al juicio como prueba un informe realizado por la “Oficina de Atención a las Victimas de Delito” en el que se constata, por medios de pruebas científicas y oficiales, que la mujer había sido víctima de maltrato por parte del denunciante.

El texto de la Sentencia.


Reproducimos literalmente los argumentos de la Sentencia en relación a dicho informe en el que se aprecia la ideología del Juzgador, más propia de otras épocas que considerábamos felizmente superadas :

“Como supuesta prueba exculpatoria de la defensa se ha aportado un “informe psicológico” de la acusada. Entrecomillamos dicha expresión porque pocas veces este Juzgador se ha visto tan sorprendido por un informe tan parcial e inoportuno como el presente, que no es más que una desafortunada constatación del intento desde determinados grupos de presión de criminalizar a un sector de la sociedad por el mero hecho de ser hombre y por la existencia de una denuncia presentada por una mujer por supuesta violencia de género.

Este parcial informe, en el que se viene a dar patente de corso por medio de la legítima defensa a todo tipo de acción de la acusada sin analizar a la otra parte implicada en la acción enjuiciada, no solo no va a ser tenido en cuenta, sino que además va a ser llevado a la sala de Gobierno de este TSJ para dejar constancia de la parcialidad de su emisión que, con olvido de los hechos enjuiciados, se emite por una persona supuestamente vinculada a una Institución que debe ser imparcial como es la Sección de Asistencia a las Victimas del Delito, con la única finalidad de evitar una posible condena por el simple hecho de ser mujer y haber denunciado una situación de violencia de género.

Y es que además en este último sentido se da la paradoja de que la denuncia de la acusada fue archivada por Auto del Juzgado de Violencia sobre la mujer de fecha …, Auto por cierto no recurrido, por lo que se entiende desde luego que dicha resolución fue plenamente acertada y aceptada por las partes. Pues bien, pese a ello, la aquí acusada sigue haciendo uso de los servicios públicos que la administración pone a disposición de las mujeres realmente maltratadas. Por ello esta sentencia será notificada a la Sección de Asistencia a las Víctimas del Delito.”


Análisis y reflexión.


No vamos a entrar a valorar si existían pruebas o no sobre el puñetazo que dijo recibir el marido, lo cual deberán decidir los Tribunales mediante el oportuno recurso. Pero son del todo improcedentes los comentarios sexistas del Juez. Quizá se piense que se encuentra en una cruzada entre hombres y mujeres, acosado por una Ley feminista radical que ha tenido la osadía de penalizar al que durante años pega, humilla e insulta a una mujer.

Igual piensa que antes se vivía mejor, en ese tiempo en el que las mujeres respondían en directo ante la televisión pública que su marido solo les pegaba cuando lo merecían.

Cierto es que la Ley contra la Violencia a la Mujer tienes sus fallos, pero lo bueno que ha tenido es que se han destinado recursos, lo cual ya es una novedad. Esa ley que tan poco gusta este Juez, ha posibilitado que, por ejemplo, en el primer trimestre del 2009 se formularan 33.656 denuncias, iniciándose 52.439 procesos siendo 27.885 (75%) de ellos por delitos de lesiones, resultando en condenas judiciales el 79% de las denuncias. La mayor parte de las sentencias absolutorias lo son porque la mujer, por muy diversos motivos, decide retirar la denuncia y el juzgado no tiene más remedio que absolver al acusado.

Ello nos lleva a la conclusión de que la persecución de delitos contra las mujeres no es algo ideológico por parte de los que el Juez denomina como “grupos de presión”. El maltrato es un hecho constatable, una realidad social que implica más de 130.000 denuncias anuales un intenso sufrimiento para las víctimas y también para sus hijos que justifica la creación de juzgados especializados.

No hace falta ser hombre o mujer, para ver la injusticia y denunciarla como no hace falta ser negro para oponerse a la esclavitud o al racismo; no se intenta criminalizar al hombre por ser hombre, se trata de denunciar al delincuente y defender a la víctima, sin importar edad, sexo o religión, peso o estatura y el que escribe este texto es precisamente un hombre, pero un hombre de este tiempo y no del anterior, donde campaban a sus anchas jueces como este. Nos escandalizamos al oír que en otros lugares se condena a una mujer a latigazos por tomarse una caña en un bar, pero no hay que irse lejos de nuestra propia casa para ver burradas judiciales como la que acabamos de leer.

El problema del simulacro de Justicia que padecemos es que, a pesar de que desde el ejecutivo se realicen todos los esfuerzos posibles, todo queda en agua de borrajas si luego a la hora de aplicar la ley existen personas con las ideas de este Juez.

Habrá que guardar esta Sentencia junto con aquella tan famosa que exculpaba al violador porque ella le provocaba por llevar minifalda. Afortunadamente Sentencias de este estilo no son firmes y, mediante el oportuno recurso, no existen casos tales en los tribunales de Apelación, que espero que pongan en vereda a tan desalmado juez.

Si al Exmo. Sr. Juez no le gusta la Ley de Igualdad o la de violencia de género o los límites de velocidad en las carreteras que funde un nuevo partido político, que constituya una asociación de jueces maltratados o lo que quiera, pero no puede utilizar las Sentencias para soltar sermones o decirnos que es lo que debemos pensar. Tampoco puede el implacable sentenciador jugar con el dolor de una víctima de maltrato por parte de su marido y, también ahora, condenada a nueve meses de prisión, maltratada judicialmente por parte de Su Señoría, .

A nueve meses en el “cuarto de pensar” y a un curso intensivo de nuevas masculinidades le condenaba yo a esta persona que lo único que la diferencia del que escribe estas líneas es haber aprobado unas oposiciones, lo cual no garantiza ni su Prudencia ni su presunta Justicia.