Alguien me ha recordado que el 19 de mayo se cumplieron 25 años de la escisión de EA y el PNV. Pasado ya el cuarto de siglo ambos partidos han reconocido más o menos públicamente sus errores pero más alla del recuerdo quedan las consecuencias que hoy día pagamos de lo que significó la ruptura en Navarra.
Por ponernos en antecedentes y para los lectores menos veteranos, hay que decir que aquellos eran años duros en los que se jugaba a una democracia que estaba sin asentar y sin ninguna tradición histórica en estas tierras. Lo mismo parecía suceder con los derechos humanos; ETA cometía casi un centenar de asesinatos al año y, mientras tanto, el gobierno socialista alimentaba el odio con las acciones de la guerra sucia de los GAL y la intensa, y habitualmente brutal e indiscriminada, represión policial.
Olvidándome de las disputas personalísimas que mantuvieron Xabier Arzalluz y Carlos Garaikoetxea y que recordaba Anasagasti cuando se cumplia el 20 aniversario en este post, me gustaría jugar con la hipótesis del ¿qué hubiera en Navarra pasado si ...?
Lo que pasó.
La ejecutiva del PNV llega a un acuerdo por el que los jeltzales navarros deben apoyar a los de UPN para formar el Gobierno de Navarra. El partido se rompe y Garaikoetxea crea otro partido. En Navarra, donde el PNV contaba con 1000 afiliados, consideran que pactar con la derecha era hacerlo con los franquistas contra los que se había estado luchando y casi todos se pasan a EA, o el PNV les disuelve, lo mismo me da para esta historia.
En las siguientes elecciones navarras de 1987, en numeros redondos, EA obtiene en Navarra solo 19.000 votos (8%) y se situa como una minoría detras del PSOE (94.000 votos), UPN (62.000), AP (37.000) y HB (28.000); el PNV desaparece en Navarra y se queda en el 0,8% de los votos, siendo elegido presidente el socialista Gabriel Urralburu, que posteriormente pasó una temporada entre rejas por corrupción.
Le siguió un tripartito al que se sumó EA, que tuvo la desgracia de ver como el nuevo presidente Otano continuaba con las practicas lucrativas de su antecesor y que dimitió, dejando desde entonces de eterno segundón al PSOE y bien callado porque todavía no se sabe lo que escondía en esa epoca en la que, recordemos, el Delegado del Gobierno era el corrupto Luis Roldán.
HB se convierte en representante hegémónico y genuinamente vasco en Navarra y como convierte en basura todo lo que toca, crea un sentimiento de absoluto rechazo a todo lo que huela a vasco en gran parte de la población foral. Es así como, por ejemplo, se promulga la terrible Ley Foral del vascuence de 15 de diciembre de 18/1986, que establece que el euskera es "oficial" en solo la parte de Navarra.
Ante el ascenso imparable de HB, la derecha se unifica y la Alianza Popular de Fraga se une a UPN que, tras los años de corrupción socialista, continua en la presidencia foral desde 1991 y parece que por muchos años más.
El PNV se recupera muy lentamente desde 1986 y EA va en cuesta abajo desde entonces y desvaneciéndose en la CAV.
Si se hubiera pactado en Navarra ...
Y ahora es cuando empiezo a pensar en el qué hubiera pasado si el PNV hubiera apoyado a UPN, un UPN "navarrero" pero en aprendizaje, que todavía no se encontraba tan derechizado por la incorporación de los españolistas de Fraga en 1989. Un UPN que no era el de ahora y que incluso en 1991 aupó a presidente a Allí que acudía con txapela al Nafarroa Oinez y que en 1992 constituye el Foro de Aquitania con Ardanza como lehendakari y Jean Tavernier como presidente de Aquitania. Ha sido la vez que más cerca ha estado Navarra de la CAV y de la Alta Navarra en la historia reciente. El navarrerismo rancio de ahora mismo no hubiera fructificado o por lo menos no hubiera sido tan cargante como lo es ahora.
El PNV quizá hubiera conseguido una consejería foral, tal vez educación, cultura o euskera. Hubiera expuesto en ruedas de prensa oficiales planteamientos nacionalistas democráticos y serios, siendo el punto de referencia del "navarrismo vasquista" desplazando a "cuantopeormejor" de HB. Los navarros hubieran sabido diferenciar entre vasquistas y "quemacontenedores" y, quizá, hubiera crecido a la par que los suyos en la CAV, tal y como lo hizo en los anteriores comicios NABAI. No es por tener una poltrona (como piensa algún que otro iluminado envidioso) si no por tener capacidad de desarrollar y expresar ante los medios el programa político de cada partido.
No tendríamos la ley del vascuence, las relaciones con la CAV serían las normales y no las de ahora. Las ikastolas o la ETB no hubieran sido "alegales" y se podría escuchar emisoras de radio en euskera. Incluso quizá hubiera sido posible el órgano común permanente, una entente cordial inter-autonómica o algo por el estilo.
UPN no hubiera podido montar la red clientelar que ahora dispone, puesto que, por simple conveniencia económica, muchos de los empresarios vasquistas se acercarían al polo industrial del Norte (incluso ahora el Grupo Mondragón es la empresa que más puestos de trabajo genera en Navarra).
Nos hubieramos evitado a un par de presidentes socialistas corruptos (Urralburu y Otano) y el paripé de gobierno PP-PSOE-CEN-UGT-CCOO que tenemos y tendremos en ambos lados de la falsa muga que nos separa.
Epílogo.
Sé que lo anterior son juegos mentales que nunca sabremos si se hubieran acercado a la realidad por la multiple incidencia de variables y los pactos de Estado han demostrado ser capaces de alterar cualquier previsión lógica. Es lo que tiene construir una hipótesis sobre otra hipótesis, pero cada uno es muy libre de imaginar y, en base a lo expuesto, sacar sus propias conclusiones sobre el pasado y sobre el futuro, pero que algo hubiera cambiado, estoy seguro.
Cuando alguien o algo plantéa problemas en NABAI, me revuelve las neuronas por si dentro de 25 años tengo que volver a plantearme otro titular llamado "¿Que hubiera pasado si NABAI ...?". Las mentes cortoplacistas, personalistas y poco pragmáticas son las que hoy nos están haciendo la vida imposible. Espero que no cometan el mismo error dos veces.