VISION CRÍTICA DEL ZEITGEIST: LA NECESIDAD DEL CAMBIO.

El pasado mes de enero salió a las pantallas la tercera entrega de “Zeitgeist; se pronuncia como tsaitgaist” y se traduce como “espíritu del tiempo; definido como un movimiento internacional que intenta propiciar un cambio de las actuales estructuras socio – político – financieras a través de la aplicación de la ciencia y propone un nuevo modelo de convivencia. 


  

Se inició en el año 2007 mediante la aparición de la primera de sus películas con fines no comerciales ganándose millones de adeptos y ha tenido otras dos exitosas secuelas hasta la fecha en 2008 y 2011.

EL PROBLEMA.

El planteamiento inicial en el que todos estaremos de acuerdo es que la sociedad en la que vivimos está podrida, crea desigualdad y pobreza, es clasista, corrupta, materialista, consumista, despilfarradora, y medioambientalmente insostenible. 

(...SIGUE....)

No hace falta ser un genio para ver que eso es una verdad como un templo y que vamos derechos al fondo del pozo.

El tirón de Zeitgeist, que es apoyado por millones de personas se comprende perfectamente porque parte un hecho obvio, que es el disgusto generalizado con este sistema tan podrido y, si algo va mal, y continuamos con lo que tenemos, es previsible que siga funcionando mal. Finalmente tenemos lo que parece que nos merecemos.



El actual sistema, según Zeitgeist, tiene un componente de circulo cerrado y se basa en creer que los recursos son ilimitados y, por lo tanto, da por sentado que siempre se podrán crear nuevos productos, que serán consumidos por cada vez más gente. Esa gente trabajará para construir más productos y con el dinero que ganen comprarán más productos. Mientras todos estamos en esta rueda, hay unos pocos que cada vez que el dinero cambia de manos se llevan una pequeña comisión y se forran sin aportar nada a la sociedad.


Si hay más personas en la ciudad, para darles trabajo a todas las empresas, deben producir más y, para que esos productos se vendan, las personas tienen que consumir cada vez más. Eso es inviable y explica la necesidad de fomentar el consumismo y el materialismo como formas de vida actuales.


Todo el sistema se viene abajo cuando vemos que estamos agotando los recursos del planeta para crear esos productos y que necesitaríamos destruir varios planetas para mantener el actual nivel de vida.


LA CIENCIA COMO SOLUCION DE ZEITGEIST.

Ante esta sombría perspectiva hay varias opciones:

-   Quedarnos como estamos, fiarnos de nuestros dirigentes y esperar a que pase la tormenta.

-   Realizar cambios serios para salir a flote cuanto antes.

-   Hacer una revolución, borrar lo que conocemos y empezar de cero.



Zeitgeist se suma a la tercera opción y propone poner patas arriba el sistema. Considera que para arreglar la papeleta no se puede acudir a la religión, a la política o al sistema monetario y en sus películas trata de desprestigiarlos.

Zeitgeist propone que la ciencia sea la solución a los problemas. El hombre ha demostrado ser imperfecto y corrupto, sus decisiones se mueven por sentimientos que vienen de su corazón y no de su cabeza y aparta la lógica y es por eso que los dirigentes no consiguen acertar con la solución correcta.

Por el contrario Zeitgeist  considera que la ciencia ofrece soluciones prácticas y eficientes que se apartan de los caprichos humanos. Propone crear un sistema informatizado y mecanizado que tome decisiones en función de unos parámetros preestablecidos que serían la sostenibilidad, la eficiencia y el bienestar.



NUEVO MODELO MONETARIO.
Algunos autores han criticado duramente a Zeitgeist desde su base por considerar que sus análisis sobre la economía mundial son totalmente falsos.


Como carezco de conocimientos de economía avanzados no me voy a meter en este berenjenal, pero los detractores echan por tierra la afirmación inicial de Zeitgeist de que “el dinero es deuda”. Zeitgeist afirma que por cada dólar que se crea se genera una deuda, luego comentaremos algo de ésto.



IDEOLOGIA POLÍTICA DE ZEITGEIST.
Por ejemplo, en relación a la política, viendo el actual status político bipartidista que rige en casi todos los países del mundo, Zeitgeist propugna que no tiene sentido proponer sustituir al partido A por el partido B, porque es más de lo mismo y no soluciona los problemas que tenemos y porque ambos partidos continuarán sustentando el sistema financiero – social que padecemos. Aún es más Zeitgeist cree que los partidos políticos pintan bastante poco porque, los que realmente sustentan el sistema, son los intereses de las agrupaciones de grandes multinacionales (corporaciones) y que los partidos políticos son marionetas que bailan según convenga a esa élite multibillonaria, oligárquica y sin alma.





Algunas personas ( http://natsufan.wordpress.com/ ) han realizado una investigación informal de las personas que intervienen en las películas en calidad de expertos y han visto que algunos de expertos no tienen demasiado, que abundan quienes tienen ideas conspiranoícas y “libertarianas” que provienen del anarquismo antisistema de ultraderecha y que algunos defienden tanto la libertad individual que rechazan toda intervención del Estado negándose a pagar impuestos estatales; algunos de los que aparecen como “expertos” en la película habrían sido condenados judicialmente por este hecho.





Lo de los “libertarianos”, ideología de la que parecen provenir muchos de los iniciadores de Zeitgeist, (no confundir con “libertarios”) en opinión de los críticos los libertarianos son la evolución de los hippies setenteros hasta la ultraderecha, menos pija pero igual de peligrosa. Creen tanto en la libertad individual que todo lo que suponga una limitación a esa libertad les molesta sobre manera. Les molesta el Estado y por eso se niegan a pagar impuestos porque lo ven como una forma de opresión del Estado y lo mismo sienten respecto de los Bancos Centrales, la religión y la tradición.



Es una forma de pensar muy “pepera” (de la derecha) porque finalmente los libertarianos rechazan pagar impuestos para, por ejemplo, mantener escuelas públicas, por el simple motivo de que los hijos de los ricos van a escuelas privadas, se niegan a pagar ayudas sociales porque son para los pobres y los ricos no las utilizan y defienden que el Estado no debe ofrecer ninguna protección social, ni debe hacer nada por el interés común y, en conclusión, no hay que pagar impuestos, ni obedecer más leyes que las que nosotros mismos nos queramos imponer.

El fallo de ese pensamiento “neocons” es obvio porque crea enormes bolsas de miseria y pequeñas bolsas de riquísimos y esas pobres gentes no tienen dinero para consumir y al final todos nos acercamos demasiado a los miserables. A “los ricos” les importa bastante poco porque se han montado en chiringuito de tal forma que se llevan un pellizco de cada uno y, aunque se lleven cada vez, menos seguirán siendo extremadamente ricos.



CONSPIRANOIA.
Desde luego debemos estar conformes con el análisis inicial de Zeitgeist y no hace falta ser conspiranoico para ver que no es justo que el 20% de la población disfrute del 80% de los recursos disponibles. Que cada día mueren miles de niños por falta de comida y agua mientras que en otras partes del mundo se derrochan diariamente toneladas de comida y el agua riega campos de golf o nos permite disfrutar en pleno verano de 19º de temperatura en casa.

No hace falta ser economista para que ver que el sistema monetario globalizado actual da mucho asco, independientemente de que el dinero sea deuda como dice Zeitgeist o que no lo sea.

La conspiranoia de Zeitgeist se basa en pintar el cuadro de un color más negro del que realmente tiene y es cierto que, para mi gusto, exageran un poco, pero si ese truco sirve para movilizar conciencias, bienvenido sea.



EL CONSUMISMO ASESINO DEL MEDIOAMBIENTE.
Zeitgeist sostiene que el derroche y la insostenibilidad son parte del sistema, que la “obsolescencia programada” unida al consumismo es la base de la economía actual y que a este sistema capitalista radical no le interesa dedicar esfuerzo a la ecología o al reciclaje. Los productos mas despilfarradores y perecederos son más baratos y las empresas se pueden permitir el lujo de vender más barato para poder competir entre ellas y vemos como los productos “ecológicos” son mucho más caros que los otros.



 No estoy conforme del todo porque precisamente la preocupación por el medio ambiente y por el reciclaje crea muchos puestos de trabajo. El punto vital a considerar es que constantemente el Estado nos lava la cabeza para que reciclemos, como buenos ciudadanos, para que separemos la basura orgánica del papel y el plástico, pero no hace nada para que las empresas generen menos residuos y menos envoltorios. Trata la consecuencia y no se preocupa por la causa que la provoca. El Estado asume la causa y la consecuencia como productos del desarrollo. Si quieres agua te construye un pantano que destroza 30 kilómetros de bosque

Los costes del reciclaje corren a cuenta del Estado y no de las empresas y por eso las empresas pueden seguir bajando los precios que el daño al planeta lo pagamos todos con los impuestos. La comunidad económica europea continúa subvencionando las plantaciones de tabaco, pese a que no deja de legislar en contra del tabaco.


ZEITGEIST COMO JUGADA PUBLICITARIA:
¿SI TENGO LA RAZÓN UNA VEZ TENDRÉ LA RAZON SIEMPRE?
Esa pregunta es lo que se llama una falacia. Primero digo una verdad como una catedral, que es innegable (el mundo va cada vez peor) y luego se supone acertada la solución que propongo (ejemplo absurdo: matar a todos los gatos). Non sequitur.

Obviamente para convencernos de algo, es una jugada publicitaria excelente que nos regalen una primera parte que sea una total verdad, porque nos transmite confianza y nos hace ver con buenos ojos la segunda parte en la que nos presentan algo novedoso. Por lo tanto tenemos dos opciones a elegir, nos quedarnos como estábamos o confiamos en la novedad que nos proponen. Si en este dilema final nos ofrecen dos alternativas muy igualadas ganará la que nos ofrezca mayor confianza o empatía. Como nuestra confianza ya se la habían ganado en esa primera parte tenderemos a elegir lo que nos querían vender.

Ahora hay algunos anuncios de televisión que muestran unos segundos de una situación en la que nos gustaría estar, una vida que nos gustaría vivir, un descanso que merecemos, la conclusión que saca nuestro cerebro es de empatizar con esa imagen, así los anunciantes ganan nuestra confianza y el resultado es que, entre una marca y otra similar, compraremos la que “conocemos”, la que nos han anunciado, porque nos ofrece mayor confianza, muchas veces independientemente de su precio. No nos fiamos de un extraño, pero el anuncio ha hecho las veces de carta de presentación y gracias a la publicidad la compra nos será más sencilla.

Zeitgeist, cumple la falacia publicitaria antes expuesta, no nos pone encima de la mesa un programa electoral. No, lo que hace es publicidad, lo cual no es exclusivo de Zeitgeist dado que otros partidos políticos hacen lo mismo con otros medios. Zeitgeist utiliza las armas de comunicación de masas actuales y eso no tiene porque ser criticable. Lo que no me gusta es la utilización de la falacia publicitaria porque la gente que no piense dos veces las cosas creerá ciegamente en Zeitgeist a través del engaño y no a través de la lógica. Otra paradoja de Zeitgeist.



DEMAGOGIA Y UTOPIA.
Puede que lo que propone Zeitgeist no sea la solución correcta pero al menos propone una solución. Estoy harto que desde la ideología antisistema o las posturas anti-infraestructuras del sistema (contra el TAV, autovías, pantanos,...) se critique todo pero luego no se ofrezcan soluciones mínimamente serias. Eso es pura y simple demagogia porque, tras quejarse amargamente y protestar, incluso de forma violenta, no se nos dice cómo tener agua para beber o cómo poder realizar desplazamientos de forma más eficiente sin esas infraestructuras, (otra idea de lo que es la demagogia se puede ver en lo que le dice el PP en el Congreso español, que pone a parir al Gobierno del PSOE, pero luego no da ninguna solución. Si da una solución, cuando no es un puro insulto a Zapatero, es simplemente para decir lo contrario que lo que dice el PSOE, pero sin presentar argumentos válidos).

Casi peor que no dar soluciones es formular soluciones imposibles, es la utopía. No es malo intentar buscar una salida sabiendo que existe una probabilidad de que salga bien, utópico es intentar algo cuya probabilidad de éxito es tan remota que se considera imposible. Así por ejemplo, la ausencia total de leyes y de autoridad reclamada por el anarquismo crea la utopía de crear una sociedad perfecta, pero yo no creo que pueda garantizar mi seguridad que me parece muy importante e indispensable para convivir con el resto de los mortales. En política, el ejemplo muy claro, es de los partidos que proponen aumentar el gasto en sanidad, en educación, en investigación,..., pero no nos dicen de dónde sacarán más ingresos para hacer frente a ese incremento de gasto. Ofrecen una teórica solución pero su práctica es de imposible ejecución.

Zeitgeist en sus tres películas, como hemos mencionado anteriormente, utiliza el truco publicitario y como un prestidigitador nos crea una sensación de confianza. Las tres películas se dividen en varias partes que a veces parece que no tienen demasiada conexión entre ellas y en alguna de esas partes intentan ganar nuestra confianza demostrando cosas obvias durante bastantes minutos.


En la primera película, incluso además de eso de la confianza, intentan captar nuestra atención. Ya hemos dicho que finalmente nos van a presentar algo novedoso, por lo que la forma de iniciar las primeras partes de las películas es hablando e intentando demostrar algunas supuestas conspiraciones recientes, como ciertos aspectos de los atentados del 11-S contra las torres gemelas. El truco es este: Os doy una novedad que es cierta, para daros finalmente una novedad que también será cierta.



Una pega importante es que la novedad que nos enseñan como verdad revelada no siempre es cierta. Cuando toca el tema de las religiones, Zeitgeist ha sido criticada duramente porque es falso que existan las similitudes que dice tener Horus con Jesucristo, lo que para mi tiene el efecto contrario al perseguido por Zeitgeist, porque si Zeitgeist me miente con el tema de Horus, tengo desconfianza y ya tampoco me creo la segunda parte. 





Para otros críticos, tampoco serían ciertas, o al menos serían engañosas, las conclusiones financieras que ofrece tras analizar el sistema monetario internacional y concretamente respecto de que el dinero genere deuda. Llegados a este punto, como parece que Zeitgeist maldice el dinero y afirma que si te miras en la cartera, no tienes dinero, tienes una deuda; llegados a este punto, el avispado crítico contrario a Zeitgeist lanza un mensaje y propone quedarse con todo el dinero que le envíen para liberar a sus donantes de esa deuda que les provoca el dinero.

Zeitgeist no cae en la pura demagogia antes citada porque propone una solución o mejor dicho un conjunto de ellas, que forma un sistema completo por lo que analizaremos si lo que nos propone es en realidad una utopía. Los críticos de Zeitgeist que cuestionan ese movimiento no proponen otra idea diferente que sirva para que las cosas empiecen a funcionar con lo que tenemos que los críticos son demagogos y que  acusan a Zeitgeist de utópicos.



EL “TARGET” FALLIDO DE ZEITGEIST.
El ser humano busca siempre Seguridad en todo lo que hace y solo es capaz de arriesgar si el premio final es espectacular, aunque no existan muchas opciones de lograrlo. Es algo totalmente demostrado y que se puede observar en cualquier concurso de televisión. Nos costará apostar 3.000 euros si el premio es de 6.000 euros aunque la probabilidad sea del 30%, pero la lógica nos llevará a gastar un euro en nuestra apuesta de lotería si podemos obtener 60.000 euros, pese a que la probabilidad sea del 0,01%.

Tenemos un sistema que funciona mal, pero nos resulta Familiar y por ello nos da Seguridad, Zeitgeist debe apostar fuerte para ofrecernos un premio todavía mayor y convencernos de que no es tan difícil conseguirlo. 
Para una persona que ya vive más o menos bien el tema de Zeitgeist le dará igual, pues Zeitgeist necesita que exista un grupo muy numerosos de personas muy enfadadas con el sistema para las que la vida mejor sea un estímulo por el que merezca la pena esforzarse.

Lamentablemente, los posibles interesados en el cambio que propone Zeitgeist se encuentran en el fondo de la pirámide del dinero, son los marginados que poseen pocos recursos, déficits educativos, falta de habilidades sociales y poca capacidad de movilización. Siento ser pesimista, pero lo normal es que Zeitgeist no llegue a cuajar en nuestra sociedad actual. No creo que, por ejemplo África se levante contra la opresión del colonialismo económico que sufre y solo los neohippies escucharan el lamento del “espíritu del viento”  porque la acomodada clase media, atormentada por sus problemas del día a día, bombardeada por el consumismo más bestial. El sistema se ha protegido contra el estallido de una nueva revolución rusa y desde hace cien años no ha existido un movimiento social similar.



LOS DE LA IZQUIERDA TE ROBAN PARA COMER, LOS DE LA DERECHA TE ROBAN POR CAPRICHO O POR VICIO.
Los críticos al surgir un movimiento lo primero que intentan es etiquetarlos y para ello acuden a ver si encaja en alguna de las ideologías existentes, en el aspecto político tradicionalmente teníamos dos ideologías políticas, dos formas de entender la sociedad sus necesidades y las necesidades del individuo: comunismo y capitalismo.

El fallo del comunismo es que sabe repartir la riqueza pero no sabe cómo generarla y el fallo del sistema capitalista es que sabe crear riqueza pero no sabe repartirla.



1.- En el CAPITALISMO: el Estado desaparece, si no hay leyes y el que manda es el dinero; la miserable condición humana crea empresarios sin escrúpulos y vuelven los obreros esclavos, los monopolios,...  Esto quieren en el fondo los neoliberales, neoconservadores,... vamos la derecha de toda la vida de dios. Los productos chinos son mucho más baratos porque no hay una legislación laboral, ni medidas de seguridad en el trabajo, ni nada que se le parezca, China es el paraíso de la derecha capitalista y los millonarios chinos son de los millonarios más ricos del mundo a costa de millones de currelas, razonablemente pobres y con muy poco futuro.

Todo el mundo es libre, predican los capitalistas. Pero es libre, totalmente libre, solo para consumir lo que quiera y cuando quiera sin importar cual sea su coste energético o laboral. Como es el individuo el que consume, el capitalismo propone el individualismo puro en su forma más egoísta. Paradigmático resulta que todos puedan comprar armas. La abundancia de armas es un peligro evidente para la seguridad de una sociedad, pero para la derecha, esas armas garantizan el derecho individual a defenderse. Es decir, en un gobierno de capitalista de derechas, el Estado no te defenderá, si tienes dinero cómprate un arma y, o te defiendes tu solito con tu pistolita y, si tienes más dinero, contratarás seguridad privada, circuitos cerrados de vigilancia, coches blindados y escoltas.



En las derechas la educación sirve para criar una clase obrera que inunde los centros de producción y solo una pequeña parte recibirá estudios superiores.

En el sistema capitalista, si tienes dinero podrás enviar a tus hijos al criadero de élites o al del populacho. Si tienes dinero eliges, si no tienes “cash”, búscate la vida para conseguirlo y así poder elegir. No se engañen en los USA no todos pueden ser presidentes, porque se eligen siempre entre los componentes de la élite y casi todos han estudiado en Harward, Yale, Princeton ... Que muchos estudiarán en las mismas universidades, como sugiere Zeitgeist, no es una conspiración. Son las reglas del juego del dinero, pues los ricos, viven entre ricos, se casan entre ricos y hacen cosas de ricos y se les ocurren cosas de ricos.

2.- Lo contrario de la derecha es, obviamente la izquierda marxista, que aboga por una excesiva participación del Estado en la vida de sus ciudadanos, y es lo que proponían los totalitarismos del comunismo soviético o el nacionalsocialismo alemán.

No se ve a las personas como objetos de consumo, y su objetivo es que el individuo de lo máximo por el bien de todos los demás. Se sacrifica al individuo por la comunidad y el Estado es tan poderoso que puede intervenir en todos y cada uno de los aspectos del individuo y por ello legisla abundantemente sobre el aborto o el divorcio, nos dice cuánto tenemos que ganar, cuándo y dónde tenemos que gastar, cuándo y cómo podremos utilizar un vehículo.

La educación en este caso es “educación para la ciudadanía” y debe servir para concienciar a los menores de su necesaria aportación al grupo y se ensalza la figura del héroe que se sacrifica por la patria. En este momento debo recordar la valentía de los héroes de Chernobil. Tras el desastre de la central nuclear, miles de voluntarios, muchos engañados, otros sinceramente convencidos, se apuntaron a los servicios de emergencia para paliar el desastre con sus propias manos, sabiendo que morirían en desesperado el intento. Evitaron que el veneno nuclear se extendiera todavía más dando su vida a cambio. Renunciaron a su derecho a la vida, a su familia, a su futuro, por la vida de otros que nunca conocieron. Casos como este eran frecuentes en la Europa comunista.

En esta ideología, la clase obrera tiene el control de los medios de producción, lo que significa que el Estado tiene el control absoluto de los recursos, las empresas, el beneficio, los salarios, etc. El Estado interpreta que es lo mejor para sus ciudadanos. El problema es que limita excesivamente el desarrollo libre de sus ciudadanos y, finalmente, impide el desarrollo de la población. No existe el libre mercado, ni la competencia, no hay emprendedores porque no hay iniciativa y no hay un estímulo para trabajar todos los días en beneficio de la colectividad. Crea una sociedad sin alicientes personales, sosa, fría y sin alma.

Tras las guerras mundiales, los países comunistas no pudieron competir con los países capitalistas y se derribó el Muro de Berlín y el último zar comunista asumió la democracia occidental y la economía de mercado y el comunismo fue satanizado.



En estas últimas décadas, los Estados alcanzan altísimas cotas de poder, pero es solo una ficción, el “poder del Estado” es una ilusión óptica porque los neoliberales necesitan mucho más que antes a un Estado que sea fuerte, pero lo necesitan para que defienda sus intereses económicos y su posición social. Necesitan policía que les separe de la chusma, necesitan un ejército que defienda sus intereses mercantiles, necesitan una educación que cree borregos, necesitan una publicidad que no sea censurada por engañosa, necesitan una libertad de prensa para dar información falsa.

Para hacernos una idea, tenemos bancos que cobran intereses de mora cercanos al 20% cuando el tipo de interés estaba al 1,5%. Contratamos un seguro y las leyes creadas por las propias aseguradoras garantizan que no cobres la indemnización. Si los bancos van mal el Estado hará un plan de rescate. Las leyes se hacen a la medida del poderoso y hoy día, las penas por contaminar un rio, destruir un parque natural o defraudar millones al fisco son parecidas a las condenas judiciales que se imponen por robar un móvil o piratear por internet.



EL SUEÑO AMERICANO.
El capitalismo lo que si ha tenido de bueno es algo que no supieron ver los comunistas. Marx consideraba al proletariado capitalista como una casta cerrada que se enfrenta a la mayoría obrera, pero fue un grave error porque la magia del capitalismo rompe las barreras entre clases permitiendo el paso de una posición social a otra sin que el sistema lo note. Si una empresa me ofrece muchos millones de euros para poder editar este post, aceptándolos, de esta forma tan sencilla, se supone que yo pasaré a una clase social superior con mayores privilegios.

En el capitalismo de ahora, las formas de pasar de categoría social se basan principalmente en poner a la venta las habilidades individuales. Me explico, si uno juega bien al fútbol y se hace profesional, ganará mucho dinero y podrá pasar a una clase social superior y lo mismo sucede si uno es un buen matemático, si cuenta bien historias, si hace reír, si salta muy lejos o muy alto, si sabe gobernar.

El sueño americano es el derecho de todo el mundo a poder subir de categoría por sus propias virtudes y por eso resulta tan ilusionante.

Por el contrario, el sueño de un comunista es hacer algo en beneficio de la patria, en favor de la comunidad y, a pesar de ser de mayor valor moral, por lo que parece, resulta mucho menos ilusionante que el beneficio propio e individual del capitalista.

El mítico “sueño americano” no es ninguna utopía, ni es un mito porque tiene un final feliz propio de una película infantil de la factoría Disney. El sueño dice que, una vez conseguido el ascenso social deseado, está socialmente admitido que ese final es poder vivir en un chalecito con jardín, conducir un buen coche, ver crecer a unos consumidores en miniatura y finalmente tener el dinero suficiente para poder consumir a tope, viviendo de los intereses o de una muy buena jubilación sin trabajar, sin producir nada útil a la sociedad.

Afortunada o desgraciadamente, esta última parte del sueño, lo de estar en la sopa boba todo el día, casi nadie lo consigue. Es una necesidad cumplir el sueño americano, porque pasar de clase social significa la vida o la muerte, la justicia o el desamparo; si caes enfermo en los USA será mejor que tengas un seguro médico y que sea bueno, si tienes dinero deberás mandar a tus hijos a una Universidad de pago. Si tienes problemas necesitarás mucho dinero, porque tendrás más Justicia y un jurado muy bondadoso en los Tribunales. La diosa de la Justicia norteamericana se tapará los ojos con una venda, pero no es tonta, ni tampoco pobre. Esta ha sido la evolución del capitalismo, hasta el sistema que actualmente padecemos, porque si bien crea riqueza e ilusión, tiene peligrosos efectos secundarios, y parte de una base destinada a fracasar, cual era que el crecimiento de unos pocos se sustenta en la desgracia de otros muchos.

¿Cuánta desgracia podemos soportar hasta darnos cuenta?



LA EVOLUCIÓN DEL COMUNISMO AL CONSUMISMO.
 Ya antes de la caída del comunismo, surgió una variante para adaptar esta ideología en occidente y se llamó socialismo. Tal fue su evolución que pasó a convertirse en parte de la derecha pero bajo la apariencia de continuar sirviendo a la clase obrera. Tienen un peligro enorme porque a las derechas se les ve de lejos por donde vienen, pero a estos “sociolistos” no se les puede creer nada de lo que dicen precisamente porque el disfraz que llevan oculta sus verdaderas intenciones, precisamente porque se meten en una chaqueta de pana bajo un discurso populista de “socialistas obreros”, pero luego se ponen la corbata para cenar con los banqueros y para veranear como millonarios.


El propio comunismo, ya sin conocerles, les llamaba “traidores de clase”, porque pese a que pueden tener orígenes humildes, al sentir la avaricia del dinero se rinden a sus placeres con unos cuantos votos. Son ejemplo los socialistas españoles que, como hijos de la dictadura en la que nacieron, han perpetuado el sistema clasista propio del estilo franquista y ahora son los que votan a favor de los intereses usurarios de los bancos y de los abusos de las aseguradoras. Rompen el sueño americano porque abusan de las designaciones a dedo y no permiten el ascenso por las habilidades personales, tal y como hacía la dictadura que solo permitía a los adeptos situarse entre la jerarquía del régimen.

Van de progres por sacar adelante unas leyes que eran ya muy solicitadas a favor del matrimonio homosexual y la igualdad de sexos, pero poco más han hecho y su Política con mayúsculas es la de la derecha. Es lógico que se lleven el canto de un duro en las elecciones, porque su ideología práctica es cada vez más similar y el electorado se divide entre solo dos opciones posibles.

Resumiendo esta explicación que ya se ha alargado en demasía, de forma muy sencilla: Los gobiernos de la izquierda te roban para comer, los de la derecha te roban por capricho o por vicio y ante esto Zeitgeist parece optar por una tercera vía.

Algunos críticos de Zeitgeist ven vínculos de este movimiento con el partido libertario que en su día intentó ser una opción en EE.UU. frente a los otros dos partidos políticos: el republicano y el conservador Pero el partido libertario se quedó finalmente en el intento y no logró superar al bipartidismo yankee. Asumiendo este fracaso y la imposibilidad de jugar en las mismas condiciones que los partidos mayoritarios, creo que Zeitgeist busca su propio espacio político, aunque algunos detractores también señalan que las personas que aparecen dando su opinión en las películas, pertenecen o habían pertenecido, a la ultraderecha norteamericana.



Obviamente la calificación de ultraderecha dependerá depende de donde se sitúe ideológicamente cada uno, porque una persona de ultraizquierda puede considerar de ultraderecha a un partido que es de claramente de centro. En los USA, para el votante existen dos opciones y las dos son de derechas. Para el observador europeo es fácil ver ultraderecha en cualquier opción política norteamericana y en esa zona no llama tanto la atención.



LA OLIGARQUIA.
Zeitgeist se aleja de esos modelos ideológicos tradicionales y propone el dominio de la ciencia porque no piensa que las personas unidas, viviendo en colectividad, podamos crear por nosotras mismas el bienestar que necesitamos. No cree que las decisiones democráticas sean adecuadas o eficientes, porque no cree en la sociedad, ni tampoco en las personas y, por eso, las respuestas las busca en la ciencia, en algo que resulta terriblemente abstracto y busca, como el comunismo marxista, el control de los recursos y de los medios de producción, en beneficio de la colectividad.

Es curioso como tras la solidaridad y la cooperación en beneficio de la comunidad lo que se esconde es una profunda desconfianza en el individuo.

Cae Zeitgeist en una contradicción para mi muy importante y que no ha sido aclarada en ninguna de las tres películas. Desde el inicio de los tiempos los seres humanos hemos tenido problemas de convivencia y por ello se crea un sistema legislativo, ejecutivo, judicial, penitenciario,... No puede ser una máquina la que dicte las sentencias y, aun en las sociedades más perfectas existirán robos, asesinatos, ataques de cuernos, rivalidades y envidias malsanas; para solucionar esos problemas inevitables es necesaria la mano del hombre y no los impulsos eléctricos de un ordenador.

Para ser superior militarmente y acabar con la Segunda Guerra Mundial, los EE.UU. se embarcaron en la inversión tecnológica más costosa jamás realizada por un Estado; conocido como el “Proyecto Manhatan”, finalmente consiguió fabricar la bomba atómica. Una decisión terriblemente difícil que supuso desviar miles de millones de dolares de los fondos estatales que hubieran podido servir para aumentar muchísimo el bienestar de la población. Una decisión peligrosa porque suponía jugar con una desconocida energía nuclear. ¿Qué hubiera elegido un ordenador?

La política de la que desconfía Zeitgeist (y casi todo el electorado actual) sirve además para que, en un Estado de supuesto bienestar, se pueda decidir si nuestros impuestos se destinarán principalmente para obtener nuevas fuentes de energía o para descubrir cura a ciertas enfermedades, para hacer carreteras más seguras o más colegios, para hacer un campo de fútbol o una biblioteca... y según cual sea el interés real o supuesto de la ciudadanía se tomarán unas decisiones u otras. Es el político el encargado de interpretar el “sentir general”. Como esas necesidades son muy subjetivas las respuestas las deberá dar la ciudadanía y no lo puede hacer nunca jamás una máquina.

Como según la Zeitgeist la ciudadanía no sabe lo que es mejor, Zeitgeist asesina a la democracia, proscribe el derecho de voto universal y, muy a su pesar, propone que un grupo de sabios “interpretadores” tomará las decisiones de la comunidad; Zeitgeist creará una nueva élite de tecnócratas que gobernará al resto del populacho.

Si que parece que Zeitgeist hará algunas votaciones, pero solo para cosas cotidianas sin mucha enjundia, lo que crea la aparente sensación de democracia, esa falsa democracia que incluso ahora disfrutamos y que Zeitgeist critica.

Si esos oligarcas de Zeitgeist con carrera universitaria, interpretando la voluntad popular, toman decisiones desacertadas o impopulares, se debería establecer un método de votación para removerlos; como es injusto que solo puedan votar los sabios y al resto que nos zurzan, deberíamos votar todos, o sea elecciones generales, y al poco partidos políticos, o grupos de interés común (como quiera llamarlo) y ya estábamos en el sistema de democracia privilegiada de partidos que antes habíamos dejado.



¿ES MALO EL GOBIERNO DE UNOS POCOS?
El control político de unos pocos, incluso de uno solo, fue una forma de gobierno en la Antigüedad. En la Grecia clásica una persona de especiales habilidades gobernaba a todos y la cosa funcionó hasta que uno de ellos lo hizo tan rematadamente mal y abusó tanto de su poder, que la figura del tirano se consideró odiosa desde entonces. En Roma varios de los césares impulsaron el bienestar de gran parte de la población a niveles desconocidos hasta entonces tal y como hicieran posteriormente algunos de los reyes del medievo.






En la actualidad el gobierno de unos pocos o de solo uno, se llama dictadura que es un término peyorativo debido a que en todos los casos las dictaduras religiosas, de derechas o de izquierdas, solo han servido para enriquecer al propio dictador en perjuicio de las libertades de sus ciudadanos. Hoy se llama dictador al que ejerce el poder político absoluto y dicta las leyes que le place, Zeitgeist cree que la economía manda sobre los políticos y llama dictadores a esa élite de oligarcas del sistema monetario, al pequeño grupo que son los que de verdad controlan a ese dictador y a todas las democracias actuales. Zeitgeist aboga por una revolución que rompa esa dictadura proponiendo otro sistema que, en resumidas cuentas, pretende sustituir al grupo cerrado que ahora se supone que dirige nuestros destinos por otro grupo tan cerrado como el anterior y con su mismo poder. Una dictadura de la ciencia, pero dictadura al fin y al cabo.



EL PARAISO DE ZEITGEIST YA EXISTE.
Una vez mi padre se encontró con un amigo que le contó que se había traslado a una urbanización a las afueras de Madrid, Le decía que estaba feliz, que tenía iglesia, frontón, piscina, todos los servicios cerca de su casa; que andando llegaba a todos los lados sin usar coche, que sus hijos correteaban por el barrio sin peligro, que conocía y podía relacionarse todos los días con sus vecinos, que ...

MI padre le interrumpió, le sonrió, le dio unas palmaditas en la espalda y, con su fina ironía le dijo: “Enhorabuena, acabas de descubrir EL PUEBLO”.




Lo de Zeitgeist es exactamente igual. Zeitgeist ve la vida actual bajo el prisma de una ciudad americana formada por una extensión desmesurada de chalets. donde no se puede tener servicios públicos, donde el comercio está disperso y se necesita un vehículo para las tareas cotidianas, pero el pequeño detalle es que eso ya lo tenemos aquí en cada población de dos mil a diez mil habitantes que salpica nuestra geografía, eso sí, exceptuando las zonas de lujo que intentan imitar el insostenible modelo americano y centroeuropeo.





“El Pueblo“, la villa, la pedanía, el caserío, nuestros pequeños municipios, ya existían aunque Zeitgeist no los conociera y, según parece, son algo a exportar a la comunidad internacional por resultar un modelo sostenible y eficiente.

Yo vivo a nueve minutos de mi trabajo, lo mismo que mi mujer. Puedo realizar todas las compras sin usar un vehículo, los colegios, el centro de salud, el ayuntamiento, el paseo peatonal, la comisaría de policía, los bancos, el teatro y todo lo que puedo necesitar está a unos cientos de metros y desde mi casa puedo casi puedo ver la casa de mis padres y la de mis hermanos. Yo vivo ya en el paraíso de Zeitgeist.



SI ZEITGEIST NO EXISTIERA.


Si Zeitgeist no existiera... habría que inventarlo, porque es verdad este mundo ahora da mucho asco y que Zeitgeist, quizá exagere e incluso engañe, para provocar una mayor reacción social, pero lo cierto es que vamos cuesta abajo y sin frenos y Zeitgeist propone algo.

¿Alguien propone algo más o nos quedamos como estamos?

Y, todavía más importante, la gente sigue a Zeitgeist. Yo a los muchos seguidores de Zeitgeist les considero un ejemplo a seguir; prefiero gente que se preocupa de temas sociales que los fanáticos de la moda, el deporte o la música, prefiero gente que se preocupa por la necesidad y el bienestar de los demás que otros que solo buscan su propio placer y, además, respecto a la salud probablemente sería más recomendable pertenecer al grupo de los altruistas que al de los egoístas, porque seguro que entre los primeros existen menores índices de depresión.

Prefiero la utopía improbable a la falsa demagogia, prefiero ver pintadas en la pared mensajes de vivas o de mueras, de goras o de kamporas, que ver una firma grafitera o ver en esa pared de instituto un corazón dibujado a la entrada de un colegio para que me entere que una tal Iosune ama a un tal Gorka.

Prefiero locos altruistas que egoístas con los dos pies en la tierra. Prefiero gente que puede ver más allá de su nariz, más allá de su móvil, de su coche, de su adosado con minijardín, de su familia, de sus frustraciones, de su dinero.

Si se miran mal iniciativas como el movimiento Zeitgeist es que la escala de valores se ha vuelto del revés y que Zeitgeist es mucho más necesario y urgente que lo que parece, aunque Zeitgeist estuviera equivocado o fuera un engaño.

2 comentarios:

MªCarmen dijo...

Bueno, la verdad es que la idea esencial que propone Zeitgeist, como alternativa a el sistema actual no está nada mal.
Es cierto que es necesario pulirlo, pero, si queremos cambiar, no tenemos que tener en mente la palabra utopía, porque ahora mismo, todo lo que se proponga como alternativa a lo que tenemos ahora se puede llamar utópico y en realidad el uso de esta palabra de una manera discriminada nos ha vuelto poco originales y cortos de miras.

Es cierto que yo albergué ciertas dudas cuando vi la parte sobre el proyecto venus pero si es algo tan descabellado, un mundo en el que todos tengamos de todo y que todos tengamos lo mismo que los otros, ¿qué es lo que conseguirían vendiéndonos esa idea? quiero decir, en el mundo propuesto por Zeitgeist nadie se aprovecharía de los recursos del otro, si nos proponen la idea creo que es porque de verdad creen que puede seguir adelante, no porque tengan algo oculto que ganar a nuestra costa.

Anónimo dijo...

En el Mundo hay muchisimas personas preocupadas por los temas que este movimiento hace propias, en el afan de destruir el capitalismo y a USA por sobre todo.
Yo no creo en este movimiento, si en que hay que lograr una humanidad mas equitativa con conservacion de los recursos ambientales, por ende de nustro planeta, pero el verdadero cambio solo vendra con la evolucion del Hombre, no con un movimiento, evolucion que es un proceso donde dejaran de coexistir entre humanos "depredadores" y "presas", para ser solo Humanos sin depredadores, esa sera la verdadera salvacion del Planeta y de la humanidad.
Aunque existan estos movimientos, que en fundamento no son nuevos, entre los mismos miembros hay naturalmente "depredadores" y "presas". porque es innato a la naturaleza humana.