MÓVIL = CÁNCER: ya no es un mito.

El 9 de julio de 2007  un artículo de Aitor Riveiro en "El País" titulaba un artículo: "El móvil produce cáncer... y otros mitos tecnológicos" y para ello citaba a la OMS que afirmaba que:

"Las evidencias científicas actuales indican que es improbable que la exposición a campos de radiofrecuencia, como los emitidos por los teléfonos móviles y sus estaciones base, induzca o produzca cáncer".




De inocuo a cancerígeno.
 
EL tema viene de bastante tiempo atrás y ya se habían realizado diversos estudios desde los años 50 cuando se detectó un aumento de problemas de salud entre los soldados operadores de radio durante la segunda guerra mundial.

Quizá el dato más curioso fue cuando se encontraron alteraciones cromosomicas en el personal de la embajada de EEUU en Moscu en los años de la guerra fría (Tonascia 1966, Goldsmith 1997). Años más tarde un desertor ruso cifró en 11 los fallecidos en esa embajada, entre ellos tres embajadores, tras ser irradiados por contaminación electromagnética.

Parecía que las ondas provocaban un aumento de temperatura y poco más, En 1992 se decía que, en las ratas expuestas crónicamente a niveles de RF y una SAR de 0.4 W/kg, no se desarrolló ningún tipo de tumor maligno, en conjunto la incidencia de desarrollos malignos primarios fue similar a los descritos en cualquier tipo de ratas. (Chou 1992) pero, entre otros muchos, en 1995 el estudio de Lai destacaba que las ratas expuestas a pulsos de 2 micro segundos de duración a campos  de 2.45 GHz con un SAR de 0.6 o 1.2 W/kg durante dos horas,  incrementan al doble el número de divisiones en el DNA cerebral

En 1998 en el que no se habían encontrado evidencias de cancer en los sujetos examinados. Los estudios se habían realizado cuando mucha menos gente tenía móvil y con dispositivos analógicos  con tecnología de esa época (sin Wifi, sin Bluetooth, sin GSM, sin tantas antenas como ahora ...) y consideraban como "regular" el uso del móvil solo una vez a la semana, pero advertían que si el cáncer se presentaba más alla de los 5 años de la exposición los estudios realizados no detectarían ese cáncer aunque existiera.  

En esos días se consideraba que, en el peor de los casos, solo las antenas podían tener la potencia suficiente para producir algún efecto nocivo.


En 2000, el neurólogo Christopher Newman demandó a siete operadoras de telefonía móvil y dos asociaciones sectoriales por 800 millones de dólares, a quienes hacía responsables de su tumor cerebral. En 2001 un estudio sobre 400.000 daneses no detectó relación con el cáncer. 

Nora Volkow, del Instituto Nacional de Salud (NIH) de EE.UU., afirmó que las personas que usaron el teléfono celular durante 50 minutos al día tuvieron un aumento del metabolismo de la glucosa en el cerebro. La glucosa actúa como un marcador de la actividad cerebral, con lo que demostró que el uso de móviles afectan al cerebro del ser humano. 


El estudio REFLEX (2001-2004) financiado por la Unión Europea con un coste superior a los 3 millones de euros, en el que participaban laboratorios européos entre los que se incluía el del hospital público madrileño Ramón y Cajal, indicaba que la radiación de los teléfonos móviles a los niveles autorizados actualmente provoca efectos genotóxicos (daños genéticos y celulares); estos resultados fueron inicialmente obtenidos en dos de esos laboratorios, siendo posteriormente corroborados por otros dos.


                                   http://www.ua.es/personal/herrera/seguridad/moviles.html

El "Estudio Freiburgo" de 2002 realizado por un millar doctores alemanes expresaban su malestar por el hecho de estar detectando una progresión del cáncer y era demoledor contra la telefonía móvil.


En esa época en Madrid se firmó la “Declaración de Alcalá” (2002) como reacción de la comunidad científica española al fijar el Gobierno español el límite en 40 W/Kg y considerando estos expertos que se producían efectos al ser humano muy por debajo de esas cantidades:


La posibilidad de que la radiación de microondas (MWR) pulsantes de baja intensidad que se usa actualmente en la telefonía móvil GSM pueda ejercer sutiles influencias no térmicas en organismos vivos, deriva de que las microondas son sistemas oscilatorios de transporte de energía; que se encuentran definidas por su intensidad  y por su frecuencia (...)el cuerpo humano es un complejo electroquímico de exquisita sensibilidad, cuyo funcionamiento ordenado puede verse interferido por la radiación incidente de las microondas, modificando de esta manera la respuesta del organismo”.


Y matizaba José Luis Bardasano, director del departamento de especialidades médicas de la Universidad de Alcalá, que debido a los campos electromagnéticos “se puede alterar el funcionamiento de la glándula pineal, encargada de producir  la melatonina-un potente anticancerígeno” (El Mundo, 30-12-2001). La supresión de nuestro anticancerígeno natural daba vía libre al desarrollo del cáncer.

Los firmantes de Alcalá, a sabiendas de que serían tildados de alarmistas, señalaban que no existían estudios suficientes pero si que había motivo para estar alerta por lo que solicitaba a las administraciones públicas que ejercieran el "principio de prudencia" hasta que se determinara el peligro real sobre la salud humana. Tenían razón y casi nadie les hizo caso.




La experimentación científica es un largo camino que empieza a nivel teórico, continúa en ensayos sobre animales muertos, luego vivos y finalmente en humanos lo que requiere un largo camino burocrático para la obtención de permisos y no digamos para encontrar financiación. Para ello todos los científicos deben ponerse de acuerdo en la dosis a experimentar, su frecuencia y otras muchas cosas que alargan las conclusiones definitivas durante años. Más aun si hablamos de cáncer porque se debe controlar un grupo durante casi diez años. No vale con ver que en algunos meses de estudio no se ha desarrollado cáncer. Hace falta diez años para saberlo con seguridad y en ese tiempo el sujeto puede contaminarse con todos los cancerígenos que le rodean.



A pesar de todo lo anterior, sin estudios concluyentes, se avecinaban malos años para los detractores de la tecnología inalámbrica por la rápida respuesta de las operadoras y fabricantes. 

En 2003 un estudio de Motorola alegaba que otros estudios contradictorios tenían errores y que la exposición a las radiofrecuencias de 2,3 W/kg no provocaba peligro alguno y la potente industria de móviles se agarró a esos trabajos para defender y convencer a los organismos internacionales solo la falsedad  de la relación entre móvil y cáncer.

En 2007, como hemos citado al inicio, "El País" llamaba mito a eso de que el móvil produjera cáncer.



Los estudios iniciados años atrás empezaban a arrojar sus primeros resultados y, entre otros, en 2009 (y desde el 2000) la doctora  Magda Havas de la Universidad canadiense de Trent, principalmente sobre las emisiones en WI-FI, alertaba sus  peligros y señalaba, como ya lo hicieran en Alcalá, las importantes diferencias legislativas entre diversos paises.

En Austria el limite es de 0,1 microwatios/cm2 900MHZ, En Suecia es 1 mw/cm2, precisamente en ese país, la enfermedad de electrohipersensibidad (EHS) está reconocida como discapacidad, se trata de un padecimiento que sufre una persona por ser más sensible que el resto a las electrofrecuencias. Provoca transtornos del sueñó, fatiga, dolores, nauseas, afecciones cutaneas, problemas oculares y auditivos, vértigo. En Canada y USA el límite es de 1000 y en Uk era de 10000 w/cm2.


En España el límite se encuentra en 450 microwatios/cm2 superando 1.400 veces lo establecido en otros países de nuestro entorno. En algunas comunidades autónomas como Cataluña, Castilla La Mancha o Navarra los límites son inferiores (eso demuestra la eficacia de la administración regional frente a la Estatal).


El campo geomagnético natural es de 0,000001 microwatios/cm2, como resaltan en esta web (http://www.radiestesia.es/antenas.htm), eso es 450.000.000 veces el nivel máximo tolerado en España.



En mayo de 2010 la OMS dijo que no se había "confirmado que el uso del teléfono móvil tenga efectos perjudiciales para la salud" pero efectuaba una serie de recomendaciones para reducir las exposiciones. Los expertos vieron enseguida la contradicción porque si era inocua no se entiende la razón de adoptar medidas.


Ante esto la Comisión Europea (CE) fue rápida y categórica en afirmar que no hay evidencia de que el uso de los celulares pueda producir cáncer y decidió solicitar una mayor investigación sobre el tema. Curioso porque ya había financiado una anteriormente.



El panorama cambia en el 2011 y frente a la Unión Europea y otros organismos estatales, la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC), decidió incluir a los campos electromagnéticos de radiofrecuencia, que comprenden a los teléfonos celulares, dentro de la categoría 2B, "posiblemente cancerígenos".

Algunos grupos de interés en el negocio, quitaron importancia al tema y enfatizaron que en ese mismo grupo se encuentra el café y los pepinos en escabeche y que el grupo peligroso de verdad era el 2A y no el 2B, en este sentido la Asociación Internacional de la Industria de Telecomunicaciones Inalámbricas, que agrupa a importantes fabricantes de celulares, señaló que la clasificación "no significa que los teléfonos celulares pueden causar cáncer". Enfatizó además que numerosos estudios presentan resultados sesgados y con errores estadísticos y sostuvo que la Administración de Alimentos y Drogas (FDA) de Estados Unidos descartó cualquier vínculo entre celulares y tumores.


En ese mismo año 2011, hace pocas fechas, se hicieron públicas las conclusiones preliminares de un estudio de la OMS que costó 22 millones de euros, indican que:
 
existe "un riesgo significativamente mayor" de padecer un tumor cerebral "relacionado con la utilización de teléfonos móviles durante un periodo de diez años o más"

 
Ante esto, ante tanto estudio de tanto estudioso, unos a favor, otros en contra, ¿cómo podemos saber quién tiene la razón?

La verdad nos la dice el propio portavoz de la Asociación de Operadores de Telefonía Móvil apuntó que Por su parte, un portavoz de la Asociación de Operadores de Telefonía Móvil apuntó que más del 30 por ciento de los estudios científicos sobre ese asunto no han hallado ningún impacto negativo para la salud. Es decir, casi el 70% de los estudios científicos han hallado algún impacto negativo para la salud.


Probablemente el 30% de estudios que no vinculan a móviles y cáncer fueron realizados hace ya bastantes años y no disponían de la precisión en el tiempo y en la metodología que ofrecen los estudios más recientes sobre el tema. 

Hoy está totalmente demostrado que el móvil, WIFI ... nos provoca varias enfermedades y cáncer y que eso afecta más a personas con especial sensibilidad a las radiofrecuencias.




Saber la radiacción que emite nuestro móvil.

Para saber la radiacción que emite nuestro móvil hay que ver el SAR y se mide en W/kg, siendo diferente la medición en la cabeza o en el cuerpo. Cuando lo que interesa es medir la potencia de una antena en el aire, se usa W/m2. En 2002 ya se dijo en Alcalá que el SAR solo estudia el incremento de la temperatura y no otros efectos "no térmicos" (cáncer). Las operadoras siguen ahora informando solo sobre ese aumento de temperatura y no sobre los otros riesgos.

Existen dos normativas de dos instituciones, la americana (American National Standards Institute) (ANSI/IEEE)que tiene un límite de 1,6 W/kg sobre un gramo de tejido y la europea llamada International Commission on Non-Ionizing Radiation Protection (ICNIRP) que tendría un límite de 2 W/Kg sobre 10 gramos, siendo que 1 W/Kg sería capaz de aumentar 1ºC nuestra temperatura en esa zona.

Como tengo un nokia 5800 me he puesto a buscar y veo que en la web del fabricante que indica el SAR de cada modelo de Nokia aplicando las normas normas ICNIRP cuyo límite lo fija en 2 W/kg sobre 10 gramos, o sea el estandar européo. Mi móvil (5800d - RM 356) según Nokia tendría un límite máximo de 1,01 W/kg. 

Si un niño usara ese móvil superaría los límites legales.

Otras webs muestran resultados diferentes y de otras marcas y modelos (CNet o aquí). De entre los diversos aparatos la "Blackberry 9100 Pearl 3G" roza el límite europeo con 1,74W/Kg.


CONCLUSIONES.

1.- Se ha demostrado ya que el móvil provoca cáncer.

2.- Es hora de que se adopten medidas al respecto.

- Yo me pregunto porque se actúa de forma tan drástica con el tabaco (que por supuesto debe hacerse) y se silencia el peligro constante de otros elementos, como es el caso de la contaminación electromagnética (móvil, WI-FI, antenas,...) o de otros potentes cancerígenos como un producto de la desintegración natural del uranio 238 como es el gas radón, puesto que se estima que la acumulación de gas radón en las viviendas es el responsable de un 10% de los casos de cáncer de pulmón (que se suelen achacar al tabaco y tiene el límite de 250 miliRem/ año,) o también las millones de toneladas de amianto que nos rodean ¿ Ya saben los trabajadores de Luzuriaga (Tafalla, Navarra ) que la empresa fue condenada por la muerte de un trabajador por culpa del amianto? (Fue la primera sentencia de este tipo en España) ¿Que sus antiguos compañeros de trabajo han muerto casi todos?


- Algunos nos acordamos todavía del caso del "aceite de colza" cuando unos desaprensivos decidieron vender en España aceite industrial como si fuera para uso doméstico, provocando en los años 80 la friolera de 700 muertos y 20.000 afectados. ¿Se puede hoy vender un producto que provoque daños mortales a los consumidores? Parece ser que no hay problema y seguimos viendo como muere de cáncer un familiar o un vecino, hasta que nos llegue a nosotros.

- En los pasados comicios, algunos partidos seguían apostando por crear nuevas las redes inalámbricas (PSOE, PP), mientras que otros proponían su sustitución por redes de fibra óptica (Nabai, IU o Los verdes). La segunda opción política, aunque más acorde con los informes científicos, ha sido minoritaria.


La gente no vota por su seguridad porque ya no puede preocuparse más. Estamos en la "Doctrina del miedo", vivimos instalados en un miedo permanente: miedo al terrorismo internacional, a las pandemias, a los terremotos, a las abejas asesinas, a los pepinos contaminados, a los transgénicos, a los rayos de sol, al SIDA, al cambio climático, al paro, a la delincuencia, a los virus informáticos, a la subida de la gasolina, al recorte de servicios sociales y a muchas otras cosas. Que ahora yo "meta miedo" con este problema que parece afectar y tener efectos adversos en el 38% de la población, entiendo que para mucha gente, ya muy cansada, es solo uno más de esa larga lista de problemas por lo que poco puede hacer. 

Es triste y tengo la impresión de estar gritando en el desierto. 
Espero sus comentarios.

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